El mundo del espectáculo mexicano se encuentra conmocionado tras la revelación del actor Gabriel Soto sobre la grave crisis de salud que enfrentó en secreto y que precipitó su ruptura con Irina Baeva. En una entrevista exclusiva, el galán confesó haber vivido meses de angustia ante un posible diagnóstico de leucemia, un episodio que redefinió todas sus prioridades.

La noticia, divulgada hace apenas minutos, explica el misterioso alejamiento del actor durante gran parte del 2024. Soto detalló que niveles de plaquetas extremadamente altos encendieron las alarmas médicas, llevándolo a someterse a múltiples hospitalizaciones en completo secreto. El temor a una enfermedad terminal lo sumió en una profunda depresión.
Durante este periodo crítico, el actor buscó desesperadamente el apoyo de su entonces pareja, Irina Baeva. Sin embargo, según sus propias palabras, encontró una respuesta fría y distante cuando más necesitaba “cariño y apapacho”. Esta falta de consuelo emocional en su momento más vulnerable marcó el principio del fin de su relación.
La actriz rusa, según el relato de Soto, pareció incapaz de enfrentar la cruda realidad de una posible enfermedad grave. Mientras él luchaba contra el miedo y la incertidumbre, ella mantuvo su vida normal, revelando una brecha emocional insalvable. La crisis actuó como un catalizador que expuso la superficialidad del vínculo.
Ante la desesperación, el instinto de Soto lo llevó de regreso a su familia original. Geraldine Bazán, su exesposa y madre de sus hijas, se convirtió en su principal soporte, ofreciendo el amor incondicional que no encontró en Baeva. Esta reconciliación familiar se forjó en medio de la mayor prueba de su vida.
El actor fue hospitalizado en cuatro ocasiones distintas mientras los médicos realizaban estudios exhaustivos. Decidió guardar silencio absoluto para proteger su estabilidad emocional y su carrera, cargando en solitario con el peso de un diagnóstico potencialmente mortal. La presión de mantener una fachada de normalidad fue abrumadora.
Finalmente, los especialistas descartaron la leucemia, pero el susto transformó para siempre su perspectiva. Soto inició un intenso proceso de renovación personal que incluyó terapia psicológica, un régimen de ejercicio riguroso y una búsqueda espiritual profunda. La falsa alarma se convirtió en una lección sobre la fragilidad de la vida